Halo como barrera de comunicación. ¿Has escuchado hablar sobre el efecto Halo y cómo puede llegar a convertirse en una barrera de la comunicación? Si te interesa aprender más sobre este tema y algunas de sus implicaciones entonces te invitamos a no dejar de leer el siguiente artículo.

Existen muchas barreras de la comunicación que pueden surgir al momento de enviar o recibir un mensaje. Para nadie es un secreto que en todo proceso de comunicación aparecen barreras que pueden dificultar la comprensión del mensaje que se intenta transmitir. Hoy hablaremos sobre el efecto Halo como barrera de comunicación.

Índice

Las barreras de la comunicación

Somos seres comunicacionales, y por consiguiente, debemos saber que existen algunas barreras que pueden influir directamente en el mensaje que deseamos transmitir.

En todo proceso de comunicación nos vamos a encontrar con este tipo de barreras, que en definitiva, pueden perjudicar la comprensión del mensaje que se trata de transmitir.

Para ser sinceros, existen muchos tipos de barreras a las que podemos enfrentarnos al momento de pretender transmitir un mensaje. Es importante aclarar que muchas de estas barreras se pueden producir por parte de nosotros mismos, y por lo tanto, se pueden prevenir o evitar.

En un proceso de comunicación intervienen varios elementos, principalmente el emisor, que es quién emite el mensaje, y el receptor, considerado como la persona que recibe la información que se está trasmitiendo. Tanto emisor como receptor pueden producir barreras en la comunicación. Hoy veremos las barreras que se pueden producir en el receptor.

Efecto Halo

Seguramente has escuchado hablar sobre el efecto Halo como barrera de la comunicación. Precisamente estamos frente a una de las primeras barreras que se pueden producir por parte del receptor en un proceso de comunicación.

El efecto Halo es la primera barrera del receptor en la comunicación. En pocas palabras estamos hablando de un sesgo cognitivo que consiste en atribuir una serie de características a partir de una sola cualidad.

Para entender un poco más acerca de cómo funciona el efecto Halo vamos a colocar un ejemplo bastante sencillo: Imagina que una persona es atractiva físicamente. A esa persona automáticamente comenzamos a atribuirle otra serie de particularidades o aspectos positivos, como inteligentes, educadas, agradables, etc.

A eso nos estamos refiriendo cuando hablamos del efecto Halo como barrera de la comunicación. Consiste básicamente en atribuir una serie de características a partir de una sola cualidad, en este caso el atractivo físico.

Sin embargo, el efecto halo no solo puede aplicarse a cosas positivas como vimos en el ejemplo anterior. También funciona en negativo y se le llama “efecto diablo”.

Imagina que estás frente a una persona que luce un aspecto físico descuidado. Lo más probable es que de manera automática le atribuyas otras características a esa persona partiendo de esa primera impresión que recibes. Puedes llegar a imaginar que esa persona es despistada, antipática o torpe.

La barrera Halo se puede evitar

Tal y como aclaramos al principio, este tipo de barreras comunicacionales son producidas por nosotros mismos, y por lo tanto, la buena noticia es que se pueden evitar o prevenir.

En el caso del efecto Halo, por supuesto que es posible evitarlo de parte del receptor. Implica no dejarse llevar por primeras impresiones y permanecer atento al mensaje que emita.