Reseña de Code Vein. Bueno, en los últimos días hemos pasado horas en compañía de los  Revenants, los protagonistas de  Code Vein, y estamos listos para contarles sobre nuestro viaje al mundo plagado y corrupto de Vein, donde la cordura y los recuerdos son el único tesoro por el que vale la pena derramar sangre. Es uno de los títulos de los que, en los últimos meses, menos se ha hablado así que nosotros te hacemos una reseña completa para que lo sepas todo de este juego.

Una historia articulada y atractiva para Code Vein

No daremos demasiada vueltas al punto, la trama y la narración que ha empaquetado Bandai Namco para Code Vein son uno de los puntos fuertes del título: un anime interactivo, con un final múltiple, en el que tendremos que lidiar con muchos NPC, amigos y enemigos, cada uno con su propia historia. Pero vayamos en orden, tratando de darle sentido a lo que viviremos en la pantalla, y hablemos del mundo del juego: devastado, corrompido, viajado por todas partes por hordas de Revenants que se han vuelto corruptos, seres sobrenaturales que han perdido la cabeza, reducidos a un estado salvaje y feroz. Los Revenant son seres resistentes, prácticamente inmortales hasta que su corazón se daña y pueden volver de entre los muertos tiempos indefinidos; tenga cuidado, sin embargo, porque cada vez que un Revenant resucita pierde parte de su memoria. Estos vampiros, para mantener su sentido común, deben alimentarse constantemente de Gotas de sangre, un recurso esencial que fluye donde los vástagos de la Fuente, emergen del suelo devastado. Recuperarlos, en medio de tantos corruptos, es prácticamente un suicidio y aquí es donde los Revenants a menudo son esclavizados por su propia especie para cumplir con esta onerosa tarea.

Code Vein

En este escenario, aparecerá nuestro protagonista, un Revenant diferente a los demás: cada vampiro tiene, de hecho, su propio Código de Sangre personal, el equivalente a las clases tradicionales, único para cada personaje. Nosotros, en virtud de nuestras peculiaridades, seremos capaces de asimilar y dominar cada Código de Sangre que encontremos. Esta habilidad, común a muy pocos Revenants, tiene una relevancia cada vez más significativa con el progreso de la historia y como, a través de batallas, diálogos y sobre todo viajando a través de los recuerdos de nuestros compañeros de aventura aprenderemos a conocerlos, descubriremos como nuestro regalo tiene un valor y significado diferente para cada uno de los protagonistas de los hechos en juego. Te dejamos el honor de descubrir toda la trama de Code Vein, al fin y al cabo la longevidad del juego es bastante alta y no sería muy agradable consentirte en absoluto.

Despiadado, vasto y laberíntico: este es el mundo de Code Vein

El mundo del juego, Vein, es una pequeña obra de arte en lo que a diseño de niveles se refiere: variado, articulado en múltiples niveles interconectados por atajosescaleras, a menudo activado  resolviendo acertijos ambientales con soluciones que no siempre son obvias. Deambulando por el mundo de Code Vein nos encontraremos con muchos enemigos diferentes, corruptos que han adoptado las más variadas formas y que recurren a los más terribles trucos y engaños para montar emboscadas letales. Si, por un lado, la variedad de entornos que vamos a explorar, es sin duda un punto a favor de Bandai Namco, no se puede decir lo mismo de muchos de nuestros oponentes: la variedad de estos es limitada y es muy común encontrarse con enemigos que ya han aparecido en áreas anteriores y que se diferencian de estos solo en virtud de sus debilidades o resistencia a ciertos efectos de estado.

El uso inescrupuloso de assets, desde texturas hasta modelos y animaciones, es obvio y de cierta manera «rompe» el encanto de Bandai Namco, convirtiéndose en un defecto bastante molesto. Las áreas de juego, todas interconectadas entre sí, varían no solo por el tipo de entorno sino también por la inmensidad y, en algunos casos, se convierten en verdaderas pesadillas laberínticas. Afortunadamente Code Vein nos brinda todas las herramientas para navegar de manera segura, incluido un minimapa, inexplicablemente no navegable, y algunos objetos útiles para marcar nuestro camino. Una característica distintiva del minimapa es la capacidad de volver sobre nuestros pasos, que son trazados en tiempo real por un rastro en el mapa del juego, lo que nos permite navegar por las muchas encrucijadasdesvíos que caracterizan el mundo del juego.

Code Vein mundo

Las sesiones de exploración, durante las cuales podremos ganar no solo una gran cantidad de Haze, la moneda del juego que nos permite aumentar nuestro nivel, comprar artículos de comerciantes, etc., que se pueden obtener matando enemigos, sino también muchos materiales útiles para la elaboración, así como Vestigios, cristales carmesí particulares que nos permitirán navegar por los recuerdos de otros Revenants y así absorber el Código de Sangre y aprender sus habilidades, y armas y armaduras únicas, pueden ser realmente desafiantes. Tampoco es difícil notar muchas similitudes con Dark SoulsBloodborne: donde, antes, vagábamos de hoguera en hoguera o de farol en farol, ahora tendremos que abrirnos camino entre un muérdago y otro, que cumplen la misma función. De hecho, en un muérdago, no solo descansaremos y recuperaremos energía e icor, sino que también podremos teletransportarnos hacia cualquier otro muérdago desbloqueado en nuestro camino. Los jefes, también conocidos como superiores corruptos, se encuentran entre los enemigos más letales del mundo Code Vein. Estos formidables oponentes a menudo se colocarán en guardia entre un área y la siguiente, cada uno listo para convertir a nuestro Revenant en cenizas en el primer paso en falso.

Una jugabilidad profunda y reflexiva en Code Vein

La jugabilidad de Code Vein es su verdadero orgullo. Neto de algunos defectos más o menos grandes, entre ellos una inteligencia artificial de los enemigos por momentos vergonzosa y una gestión de colisiones decididamente demasiado generosa, el sistema de combate y la economía del juego logran trabajar sinérgicamente para ofrecer una experiencia verdaderamente satisfactoria. El patrón de ataque de nuestro Revenant es muy simple: tendremos dos ataques, pesado y ligero, la posición de guardia, un esquivar y un ataque especial capaz de drenar, el «combustible» que hace posible activar nuestros talentos activos, que son las técnicas que aprenderemos al desbloquear nuevos Códigos de Sangre. Además de estos comandos, hay ocho talentos activos, que se pueden activar presionando una combinación de botones que varía según la plataforma, siempre que tenga suficiente icore para usarlos. Cada uno de estos Códigos se equilibra de forma diferente a cualquier otro, con una distribución de características siempre diferente.

Además, cada Código de sangre presenta un conjunto único de habilidades, conocidas como Regalos. Los Dones, divididos entre pasivos activos, determinarán nuestro estilo de lucha y podremos equipar hasta ocho activoscuatro pasivos. El sistema de regalos y sus peculiaridades nos sorprendieron gratamente por las innumerables posibilidades de crear nuestras construcciones que se nos ofrecen. Inicialmente, los Regalos solo pueden ser usados ​​por un Revenant que esté equipado con el Código de Sangre correspondiente. Sin embargo, a medida que los usemos, tendremos el poder de dominarlos, haciendo que estas bendiciones estén disponibles para cada clase. Por lo tanto, nada nos impide crear nuestro propio arquetipo personalizado, que toma las estadísticas básicas de resistencia y vitalidad del Guerrero y las combina con ataques a distancia típicos de un Ranger u Ocultista y la única limitación en este sentido se da por el respeto de los requisitos mínimos para cada obsequio.

El sistema de progresión de personajes, muy simplificado, no nos da la posibilidad de invertir puntos en cada una de las estadísticas pero, de hecho, al gastar neblina podemos aumentar nuestro nivel general, yendo a retocar positivamente prácticamente cualquier estadística. La mezcla del sabio uso de los Dones y esta peculiaridad en la progresión de nuestro Revenant en Code Vein hace que la creación de una construcción perfecta para nuestro estilo de juego sea un hábil ejercicio de equilibrio entre los diversos Dones pasivos que, junto con el Código de Sangre que usaremos como base, se convierten en el verdadero foco de nuestro personaje y su potencial en combate o en exploración. Todo esto se traduce en flexibilidad, dado también por la posibilidad de cambiar en tiempo real no solo nuestro Código de Sangre sino también los Dones asociados al mismo, incluso durante el combate.

Un sector técnico que se puede mejorar para Code Vein

Y aquí cae el burro, o el Revenant. Neto de una buena trama y un sector narrativo respetable, apoyado en una banda sonora decididamente pegadiza y bien contextualizada, Code Vein sufre unos problemas técnicos más o menos despreciables. El primero, más evidente, es una cierta vacilación en la velocidad de fotogramas, que colapsa en algunas áreas específicas con el debido respeto a la optimización y buen uso general de Unreal Engine 4 por parte de Bandai Namco. Las paletas de colores de algunas áreas también lastiman los ojos como hojas de neón, lo que obliga al jugador a pagar el precio de una saturación. Demasiado pronunciado de algunos colores y la excesiva luminosidad de algunos efectos de luz.

Bueno, en general, los efectos de partículas, que consiguen que la nariz no se levante demasiado ante unas animaciones un tanto amaderadas y un seguimiento excesivo y extremadamente generoso de los enemigos; en algunos casos, ciertos ataques del adversario doblan el continuo espacio-tiempo para poder agarrar a nuestro avatar a distancias y ángulos imposibles. Más bien confundir el sistema de orientación de los enemigos que, en ocasiones, decide por sí solo qué enemigo enganchar en la pila, haciendo que nuestros ataques a distancia sean ineficaces. Por otro lado la gestión de la cámara no sufre ningún problema particular, consiguiendo no ser demasiado caótica incluso en los apartados más claustrofóbicos. Las texturas y modelos de los distintos personajes, amigos o enemigos, están en lugar de un buen nivel y logran ser convincentes aunque hayamos visto, en áreas más amplias, un molesto efecto pop-up de algunos elementos del escenario.

Code Vein personaje

La mención de honor, en este caso, es para el editor de personajes. Amplio, variado, lleno de opciones para los jugadores más exigentes y meticulosos, el editor de Code Vein es una herramienta poderosa que puede darnos la capacidad de crear el Revenant de nuestros sueños. Además de la posibilidad de personalizar prácticamente todos los aspectos de nuestro avatar, desde el sexo hasta el color de las extensiones de su cabeza, tendremos una cantidad realmente gigantesca de accesorios con los que disfrazarnos para nuestras rondas por el mundo de Vein. En esto, en una época caracterizada por lo políticamente correcto, también fue lindo ver cómo no había un excesivo sexualización de los personajes femeninos por parte de los desarrolladores que, salvo algunos casos obvios, son en promedio proporcionados y no solo vestidos de buenas intenciones. En definitiva, a pesar de algunos defectos más o menos marcados, el sector técnico de Code Vein consigue convencer, aunque se podría haber hecho un poco mejor.

Code Vein es, al mismo tiempo, una evolución natural de la tendencia del ahora famoso soulslike y su agradable deriva. Abandonaron casi por completo las matemáticas de los Souls que acompañaban los trabajos anteriores de Bandai Namco, a excepción de Sekiro que ya prototipa una progresión más simple de nuestro personaje, lo que queda es una jugabilidad que hace de la personalización y la flexibilidad sus puntos fuertes. La trama, aparentemente plana y lineal al principio, explota a medida que avanza el juego, en una sucesión de revelaciones y giros, algunos telegrafiados, pero otros decididamente inesperados e impactantes, que lograrán mantener al jugador pegado al último segundo.