Una nueva deidad en Immortals: Fenyx Rising. Cuando Ubisoft lanzó al mercado sus Immortals: Fenyx Rising, se encuentra en una situación incómoda que se prestó a críticas de todo tipo pero, sorprendentemente, la irónica aventura épica ha logrado ganarse a la crítica y al público al ritmo de los acertijos, espadas olímpicas y bromas de los 90, convirtiéndose de repente en una de las obras más queridas de la casa de software francesa de este último período.

Una aventura diferente en Immortals: Fenyx Rising

Es un mapa por derecho propio que no tiene nada que ver con el de la aventura básica salvo por motivos de trama, tanto que se aconseja no abordarlo sin haber completado la trama principal si quieres protegerte de los grandes spoilers.

En A New Divinity tenemos una única misión que cumplir, la más ardua: ascender al papel de Dios olímpico superando una serie de pruebas como hizo Hércules con sus míticas labores. A la sombra de una acrópolis flotando mágicamente en el cielo, Olympus resulta ser una mazmorra gigantesca construida estructuralmente sobre plataformas y rompecabezas, y serán todas las deidades encontradas en el juego base para presentarnos cada sección dedicada a ellos con el mismo tono irónico al que Ubisoft Quebec nos tiene acostumbrados.

Obviamente las mecánicas del juego como mover cajas o cambiar la dirección del viento están presentes, pero el estudio ha logrado con gran inteligencia barajar las cartas sobre la mesa y presentar un parterre lúdico que nunca es repetitivo y fresco, gracias también a interesantes novedades como la posibilidad de crear clones de bronce de Fenyx, conmutables a voluntad, o una mejora del martillo de Hefesto que nos permite lanzar bolas muy pesadas entre una plataforma y otra.

Inmortals fenyx rising juego

Para confirmar la orientación decisiva de este DLC, no tendremos disponibles las pociones del juego principal sino una barra de vida mejorada y un arsenal hecho de nuevas armas y armaduras específicas destinadas a la resolución de este mapa.

A New Divinity nos ha pegado a la pantalla durante unas diez horas sin cansarnos ni aburrirnos, salvo en muy pocos casos, donde encontramos una duración excesiva de algunas etapas, pero recompensadas por las inevitables cajas de premios repartidas por el campo de juego.

Si el contenido adicional presenta una jugabilidad diversificada y muy satisfactoria, por otro lado, se apoya en una trama evanescente que simplemente proporciona contexto a lo que estamos a punto de hacer, sin darle su propio peso de contenido al episodio.

Aunque muy conscientes de que se trata de un DLC que puede tener un impacto limitado en la economía narrativa general, al menos nos hubiera gustado un final más lleno de esa épica que hubiéramos esperado dadas las premisas iniciales de la trama. Una pregunta que, sí, nos ha dejado un poco insatisfechos, pero que no ha afectado seriamente nuestra opinión sobre la calidad general de A New Divinity, que es absolutamente un producto de excelente mano de obra y que puede satisfacer a quienes ya han apreciado a los grandes Inmortales: Fenyx Rising.